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Nuevo escenario político chileno: Entrevista a Giorgio Boccardo en Ideas Socialistas (12 de diciembre 2017)

Nuevo escenario político chileno: Entrevista a Giorgio Boccardo en Ideas Socialistas (12 de diciembre 2017)

Entrevista realizada ex Presidente FECH, sociólogo y director de Nodo XXI Giorgio Boccardo por el equipo de Ideas Socialistas en noviembre de 2017, y publicada originalmente el 12 de diciembre del presente año en el sitio web de dicha revista.


¿Cuál es su opinión respecto de los resultados del 19 de noviembre? ¿Cómo evalúa los resultados de los distintos candidatos en relación a lo que apuntaban las encuestas, y a las expectativas que cada coalición/partido ponía sobre ellos?

Creo que hay dos fenómenos que se cruzan.

En primer lugar, la Concertación (Nueva Mayoría) pierde la hegemonía que ostentó sobre la centro izquierda desde la transición en adelante. Es cierto que ya había perdido la conducción de las fuerzas sociales que se han movilizado en los últimos años (estudiantiles, medioambientales, feministas, No+ AFP, etc) y el vacío político se había acrecentado, pero había logrado mantener cierto poder sobre el electorado de centro izquierda. Eso se acabó el 19 de noviembre. En buena medida, el Frente Amplio, con todas sus limitaciones, fue el que capitalizó esa crisis.

En segundo lugar, hay otro dato que se aún se ha analizado poco: la abstención electoral aumentó en relación a la presidencial pasada. Eso abre una enorme incertidumbre en el escenario político, dado que ninguna fuerza es capaz de expresar y, menos constituir, un mayoría política sustantiva. Y por ende, se abren enormes interrogantes sobre las posibilidades efectivas de impulsar cambios sustantivos al actual modelo de desarrollo. De hecho, esas mayorías que no votan, no están constituidas políticamente. A priori, no son ni ideológicamente de izquierda ni de derecha. Ni son defensoras ni detractoras del “modelo”. Buena parte de las transformaciones del orden chileno se juegan en las posibilidades de expresar y organizar a esos sectores. Y esa posibilidad puede ser capitalizada por una nueva izquierda, pero también por una nueva derecha. En suma, cualquiera que se imponga en segunda vuelta, tendrá muchas dificultades para avanzar sustantivamente en alguna dirección.

Respecto de las encuestas creo que en su gran mayoría son “terrorismo estadístico” y son tan pero tan malas metodológicamente que no vale la pena comentarlas. Las pocas que están por sobre el umbral mínimo, creo que no han sido capaces de interpretar a esa gran mayoría que o vota y no se estructura en el eje derecha-izquierda.

¿Cree que los resultados en las urnas expresan una suerte de aprobación por parte de los chilenos, de las reformas realizadas durante este segundo gobierno de Bachelet?

Creo que ese argumento, dado por el gobierno de Bachelet es bien acomodaticio. Soy de la opinión de que en este gobierno no impulsó reformas sustantivas en prácticamente ningún área. Las reformas en educación resultaron ser más voucher para el mercado, la reforma laboral endureció las condiciones para la organización de los trabajadores y para que hablar de la promesa de reforma constitucional. Es cierto que hubo ajustes para morigerar los elementos más draconianos del neoliberalismo chileno, sin embargo, no hay avances sustantivos en una dirección anti-subsidiaria. En ese sentido, más allá de los elementos de orden cultural, no hay diferencias sustantivas con el gobierno de Piñera.

Entonces, yo puedo interpretar los resultados del 19 de Noviembre como un respaldo a reformas que no se realizaron durante el gobierno de Bachelet. Es decir, creo que el 19 de Noviembre, o al menos, una proporción de los que votaron, en realidad, apoyaron al movimiento estudiantil, a No+AFP, a las feministas y a los movimientos medioambientales y territoriales. En todo caso, no hay que olvidar que de ese 46,7 que votó alrededor de un 44% que no votó por un programa de cambios (esto concediéndole bastante a los programas de Guiller y Goic). Entonces, no es tan sencillo saber en este momento qué es lo que están respaldando los chilenos como proyecto político. Lo que es claro es que existe una proporción que se inclina por cambios, pero la posibilidad de que eso se transforme en fuerza política es que ese descontento y voluntad de cambio se organice incorporando a esas mayorías que no se manifiestan en las elecciones.

¿Es posible que el Frente Amplio y la Nueva Mayoría confluyan en una nueva coalición política? De ser así, en qué medida y en qué modalidades?

El problema es que la Concertación no es una fuerza política con la cuál se pueda formar una coalición porque dejó de ser una sóla fuerza política. Está tan descompuesta que no es posible dialogar con ella como si fuese un todo. Y no me refiero a la ya inexistente distinción entre conservadores y progresistas, que a algunas fuerzas como a los comunistas les permite legitimar su participación en el actual gobierno. Hoy, en todos los partidos de la Concertación hay sectores que han participado en directorios empresariales, han lucrado con subvenciones del Estado y se han visto favorecidos por la mercantilización. Y no estoy hablando de la corrupción de poca monta de algunos operadores políticos. Ejemplos para ilustrar lo que quiero decir se encuentran por montón en el negocio de la educación, la salud, las pensiones y las empresas concesionadas. Y esto es transversal a la DC, al PS, al PPD. Entonces, ¿con qué Concertación se puede articular una coalición política para articular una alianza que expanda los derechos sociales y haga retroceder al empresariado?

El FA debe comenzar a articularse con fracciones que están sin duda en los partidos de la Concertación, el PC pero también sectores de la izquierda social y política que no están en el FA con los que se puede pensar en una eventual nueva formación política que si bien, puede tener diferencias, se articula en torno a ciertos objetivos comunes.

Ahora, en el corto plazo, creo que el FA no debe participar de un eventual gobierno de Guillier.

¿Cree que la dicotomía actual se sigue enmarcando en “izquierdas” y “derechas”, o son otros los conceptos con los que habría que entender el choque de fuerzas en la política chilena?

En lo absoluto. Esa dicotomía expresa muy poco lo que pasa en el nuevo Chile. Quizás en lo que queda del Chile de la transición (que es el que mayoritariamente vota). Los que argumentan que Chile se está polarizando no entienden lo que ocurre hoy en día. La gran mayoría de los chilenos y chilenas no se estructuran en torno a la dicotomía dictadura/democracia, Estado/mercado o izquierda/derecha. Entonces, el problema es cómo se ensancha el carácter social de la política y se radicaliza la democracia. De lo contrario, como FA podemos tener 20, 30 o 40 diputados, pero eso no significará mucho en la estructura real de poder si es que las mayorías sociales no se organizan y articulan en torno a esta nueva fuerza política. El problema no se reduce entonces al poder político institucional. Una transformación democrática del neoliberalismo requerirá de poder social. Y eso es mucho más que el buen resultado alcanzado el 19 de noviembre.

¿ Cómo enmarca lo sucedido este pasado 19 de Noviembre, en el panorama latinoamericano y mundial?

El panorama latinoamericano, europeo y estadounidense no son del todo alentadores para las fuerzas de izquierda. En América Latina los proyectos nacional populares (mal llamados socialistas) han tenido dificultades para sostenerse (Venezuela), los progresismos neoliberales también se han desfondado (Brasil es su principal expresión), en tanto experiencias como Podemos en España no han podido derrotar al bipartidismo español. Pero son solo ejemplos. El problema de fondo es que una izquierda del siglo XXI no sólo debe apropiarse críticamente de su pasado (que a muchos no les gusta), sino enfrentar una serie de conflictos y desafíos que son totalmente nuevos y para los cuales no hay recetas.

Entonces, desde la verdad de las fuerzas de cambio que hoy bregamos por transformar una de las variantes más radicales de capitalismo que hay en toda el orbe, creo que -como otros han señalado ya-, se acaba la hegemonía de la Concertación. En adelante, se abren posibilidades -y en esto quiero ser enfático, son solo posibilidades- de que se articule una fuerza política heterogénea socialmente que pueda comenzar a transformar gradualmente el orden neoliberal chileno. Pero para ello, es fundamental que se recupere una estrategia de asedio al neoliberalismo que mediante la política ensanche los límites de la democracia.


Giorgio es sociólogo y magíster en Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Chile. Presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECH) durante el periodo 2006-2007. Se desempeña como académico en la Facultad de Ciencias Sociales (FACSO) y en el Programa de Bachillerato de la Universidad de Chile. Dirige el Centro de Estudios Fundación Nodo XXI.

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