Tras la pandemia y el desempeño laboral es urgente la creación de un Sistema Nacional de Cuidados en Chile
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La Internacional de Servicios Públicos (ISP) a través de su comité de mujeres en Chile, organizó el webinar “Trabajar en tiempos de pandemia: Cuidado y Violencia de Género”. La actividad se desarrolló el jueves 10 de septiembre, a las 9:00 horas, ocasión en que la Fundación Nodo XXI dio cuenta del “Estudio sobre condiciones laborales del Sector Público-ISP”, realizado por sus investigadores Valentina Andrade y Giorgio Boccardo, y que patrocinó las afiliadas a la ISP en Chile, como ANEF, AFIICH, ANEIICH, ASEMUCH, CONFEMUCH, CONFUSAM, FENPRUSS Y FENATRAOS.

El evento estuvo moderado por la Secretaria Subregional de la ISP para el Cono Sur, Nayareth Quevedo, quien junto a Carolina Espinoza, representante del Comité de Mujeres de Chile y vicepresidenta del Comité Regional de Mujeres de la ISP, entregaron palabras de bienvenida y el contexto del seminario.

“Esperamos que el estudio que daremos a conocer en este seminario web, particularmente en el capítulo de cuidado y violencia, permita a las organizaciones sindicales, a través de sus comités de mujeres, género e igualdad, dar a conocer esta dramática realidad para establecer acciones de mitigación, que aseguren la protección para las mujeres que viven violencia y promuevan medidas para abordar las diversas desigualdades de género en el trabajo de cuidados no remunerados.”, puntualizó Quevedo, quien sostuvo que la política de aislamiento social provocada por la pandemia ha afectado más a las mujeres que a los hombres como estable el informe final de la pesquisa.

Cabe señalar, que este material presentado es el resultado de una encuesta realizada durante el mes de junio pasado, sobre las condiciones laborales de los funcionarios del aparato estatal, en un contexto de pandemia provocada por el Covid-19, y que recogió 7.001 respuestas.

A su turno, Boccardo dio cuenta de hallazgos significativos en materia relacionada con los cuidados y género, entre ellos destacó que en un 70,3% las mujeres son la principal responsable del hogar, mientras que los hombres lo son en un 21,9%. Además 1.174 de mujeres (25,2%) experimentaron algún grado de violencia verbal y 132 de violencia física (2,8%).

“De allí se desprenden diversas situaciones a tener en consideración al momento de analizar el trabajo en pandemia que evidencia un retorno a jornadas laborales similares a las del siglo XIX. Más aún cuando en la práctica, durante el desempeño laboral, el 88,4 % de las mujeres se encuentra en riesgo psicosocial cuantitativo alto (90,1% hombres). Un 43,0% presenta dolor, tensión muscular, adormecimiento, hormigueo o cansancio (32,3% hombres). Y un 28 % palpitaciones, zumbidos en los oídos, mareos, cefalea, irritabilidad o sudoración en las manos (16,5% hombres)”, sostuvo el investigador.

En relación con quienes piensan siempre en las exigencias domésticas y familiares, las mujeres que realizan teletrabajo total lo hacen un 34,5% más que aquellas que realizan trabajo habitual, en el caso de los hombres el aumento es de solo un 3,4%.

Respecto de quienes siempre experimentan interferencias en su trabajo por las tareas del hogar, las mujeres que realizan teletrabajo total presentan un 351,2% de mayor interferencia que las que realizan trabajo habitual, en el caso de los hombres el aumento fue de 177,4%;

Mientras que, quienes siempre experimentan interferencias en su trabajo por el cuidado de miembros del hogar, las mujeres que realizan teletrabajo total presentan un 142,9% de mayor interferencia que las que realizan trabajo habitual, en el caso de los hombres el aumento fue de 66,7%.

El sociólogo explicó que se requiere enfrentar en el corto y mediano plazo las diversas desigualdades de género en el trabajo de servicios públicos, pero también las que se sitúan en el trabajo de cuidados no remunerado. Esto porque, por un lado, las mujeres que teletrabajan se han visto expuestas a una mayor intensidad de trabajo, desdibujamiento de la jornada y riesgos asociados a su profesión u oficio.

Por otro lado, planteó que se debe afrontar el aumento exponencial de la carga de cuidados y los riesgos en términos de salud física y mental, así como de violencia física y psicológica.

Así es como también, dijo que se hace imperioso, establecer medidas que aborden la crisis de los cuidados que la pandemia agudiza, y que afecta principalmente a las trabajadoras. “Las políticas deben considerar entregar herramientas efectivas a las mujeres para que estas puedan desempeñar en iguales condiciones sus trabajos, sin quedar relegadas a ser las principales sostenedoras de los cuidados durante esta crisis sanitaria”, sostuvo Boccardo, al tiempo de adveritir que no abordar esto con medidas integrales a corto y mediano plazo puede significar un retroceso en lo que respecta a la igualdad de género en el trabajo, relativos a los convenios N°111 y 156 de la OIT.

El investigador planteó que, en esa dirección, es relevante considerar la creación de un sistema nacional de cuidados, la expansión de derechos sexuales y reproductivos, la reducción de la jornada de trabajo para toda la población y, acciones afirmativas y de educación que enfrenten los estereotipos y la violencia de género en los servicios públicos.

El webinar además, contó con la exposición de Viviana García, directora del Instituto de Formación e Investigación de la Federación de Profesionales de la Salud de Argentina (Fesprosa), especialista en género, violencia y riesgos psicosociales, que en coincidencia con el sociólogo reveló que los estereotipos de género que sostienen la actual distribución del cuidado constituyen barreras simbólicas que obstaculizan el acceso y la permanencia de las mujeres en el mercado laboral.

“Hay que entender el cuidado desde un enfoque de derechos, todas las personas tienen derecho a cuidar, a ser cuidados y al autocuidado, independiente de los géneros, el lugar de nacimiento, clase o inserción laboral por lo tanto el cuidado se constituye en una responsabilidad social”, sostuvo García.

Asimismo, explicó que el “desgaste laboral”, que se evidencia en el tiempo de pandemia, en tanto descripción del estrés crónico, es un proceso progresivo y dinámico de pérdida de capacidades y habilidades que se desarrolla en la vida laboral de las y los trabajadores. En el caso de trabajadores de la salud por ejemplo es constitutivo del proceso de trabajo. Es el resultado de una exposición prolongada a riesgos psicosociales del trabajo, derivados del carácter relacional del proceso de trabajo, en la producción del cuidado.

“No hay política pública de derechos si no hay política pública de calidad”, sentenció la directora del Instituto de Formación e Investigación de Fesprosa.


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